El último conejo de la chistera de Sánchez

  • Sánchez convoca elecciones apoyándose en una situación sobre la vivienda que su gobierno ha empeorado enormemente
  • Espera con la vivienda desviar la atención de, entre otras cosas, la crisis de Ceuta y los casos de corrupción
  • El Partido Libertario, que ha pedido reiteradas veces que Sánchez se vaya, seguirá centrado en las elecciones municipales

Imagen: La Moncloa

Pedro Sánchez ha convocado elecciones anticipadas. Como ya nos tiene acostumbrados, ha elegido la fecha que mejor le venía a él.

En su comparecencia, Sánchez ha admitido “algunos errores”, pero ha reivindicado los “avances” de su gobierno. Quizá cuente como avances no haber aprobado unos solos presupuestos en toda la legislatura, no haber sido capaz de aprobar su Ley de Financiación Autonómica, las decenas de subidas de impuestos, que la vivienda de alquiler haya subido hasta un 75 % en las principales ciudades… o aún “mejor”, tener a un miembro de su gobierno condenado a 24 años de cárcel. Por citar solo uno de los numerosísimos casos judiciales que envuelven al entorno del Presidente del Gobierno.

Precisamente, y gracias a la norma no escrita en España de no hacer públicas resoluciones judiciales de implicación política durante periodos electorales, Sánchez consigue con esta convocatoria anticipada un periodo de “tranquilidad”, antes de que algunos de los casos judiciales abiertos empiecen a dar noticias poco convenientes para él.

Así, podrá hacer campaña sobre la vivienda, uno de los principales problemas de España (si no el principal), que ya estaba mal cuando llegó al poder, y que tras estos 8 años está muchísimo peor. Aunque los partidos que conforman el Gobierno se empeñen en hablar del tema como si fueran la oposición, y no hubieran estado al mando todo este tiempo.

Precisamente, el argumento declarado para convocar elecciones ha sido el que el Congreso haya tumbado los dos decretos sobre vivienda que el Gobierno aprobó la semana pasada.

Es evidente que el hecho de dividirlos en dos estaba destinado a que el primero se aprobara, aunque cayera el segundo. Pero finalmente han caído ambos.

Hace un mes, diversos analistas opinaban que la actuación de Sánchez y su Gobierno en la crisis de Ceuta, o más bien su no actuación, era el ataúd político de Pedro Sánchez. El líder del PSOE, del que algunos decían que podría hacer cualquier cosa, que sus simpatizantes le seguirían votando, se vio en una situación en la que incluso dirigentes locales de su partido hacían caso omiso de las órdenes de su organización (por ejemplo, acudiendo a concentraciones). Sánchez estaba perdiendo hasta sus apoyos más cercanos y el control de su partido.

Pero “casualmente” (de casualidad, nada), apareció el caso del desahucio de María del Carmen Abascal, se potenció mediáticamente… haciendo pasar la crisis de Ceuta a un segundo plano. Y se puso la vivienda en primer plano, en un alarde de prestidigitación informativa, posicionando al Gobierno como si fuera la oposición, y como si no tuviera ninguna responsabilidad en el deterioro de las condiciones de la vivienda en España. Responsabilidad compartida, hay que decirlo, con gobiernos anteriores, así como con gobiernos autonómicos y municipales liderados por diferentes partidos. Pero donde sin duda el PSOE y sus socios han jugado un papel crucial.

Aunque de los dos decretos el peor era el segundo, la aprobación del primero hubiera sido en sí misma un desastre. Suponía cavar aún más hondo el pozo del intervencionismo inmobiliario que ya había deteriorado enormemente durante todos estos años la accesibilidad de la vivienda.

Ahora nos enteramos de que, según parece, aprovechando la disolución de las Cortes, el Gobierno en funciones aprobaría algún nuevo decreto sobre vivienda a ratificar por la Diputación Permanente, donde sí podría conseguir mayoría para el primero, de repetirse los posicionamientos de la semana pasada. Aprobando así lo que ya ha sido rechazado por el Congreso. Una cacicada en toda regla.

Así, Sánchez se saca el último conejo de la chistera, hace su último truco de prestidigitador. Esperemos que sea el último de verdad.

Por algo ha pedido el Partido Libertario que Sánchez se vaya. No lo hemos pedido una vez, sino muchas. Hubiéramos preferido una dimisión, por supuesto, pero lo importante es que deje la Presidencia del Gobierno. Algo que, si bien no está formalmente garantizado, es probable que ocurra ahora.

Esto no quiere decir que el próximo Gobierno mejore el problema de la vivienda, o los muchos problemas que padecen los ciudadanos en España a causa de la acción gubernamental. Pero hay que reconocer que Sánchez ha dejado muy “alto” el listón y ha puesto difícil hacerlo aún peor.

Con independencia del adelanto electoral, el Partido Libertario, continúa con la estrategia que ya tenía fijada desde hace tiempo: centrarnos en las elecciones municipales de mayo de 2027. Un objetivo realista, en el momento actual de desarrollo de nuestro partido, para influir de forma concreta y promover medidas que puedan mejorar la vida de los ciudadanos, tanto en vivienda, como en otros aspectos.

El Partido Libertario no participará por tanto en las Elecciones Generales del 29 de noviembre próximo. Dejamos al criterio de las personas que apoyan a nuestra organización el decidir la mejor opción (o la menos mala) para el 29N, si votar o no, y en el caso de hacerlo por quién.

Nosotros seguiremos trabajando en nuestras candidaturas municipales.

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Comité Ejecutivo Federal del Partido Libertario

5 de octubre de 2026