España 2026: el presidente del Gobierno NO responde ante el parlamento

  • Las mociones parlamentarias del jueves demuestran la necesidad de la reforma constitucional que propone el Partido Libertario
  • Solo por la condena a Ábalos, Sánchez debería dimitir, si no es por connivencia, al menos por responsabilidad in vigilando
  • Si Sánchez no convoca elecciones ahora, es porque para él seguir en el poder es un fin en sí mismo

Pedro Sánchez en el Congreso. Europa Press vía El HuffPost España

El pasado viernes 19 de junio, el día siguiente a las declaraciones del expresidente Zapatero en sede judicial, publicamos una resolución del Comité Ejecutivo Federal de nuestro partido, bajo el título de Sánchez debe marcharse.

En esta resolución, además de reclamar, entre otras cosas, la convocatoria inmediata de elecciones generales, proponíamos una reforma constitucional. Este es el párrafo de la resolución donde hacíamos la propuesta en cuestión:

“Además de la convocatoria inmediata de elecciones, el Partido Libertario propone también la reforma de la Constitución para que la iniciativa de celebrar elecciones generales sea del Congreso. Y para que no sea un presidente del Gobierno elegido por las Cortes, quien pueda disolver las Cortes que le han elegido cuando le venga en gana, o convenga a su interés personal.”

Una propuesta de sentido común. Tan de sentido común, que no ha hecho falta que transcurra ni una semana para que se haya visto la necesidad de dicha reforma.

El pasado jueves 25, tanto el Congreso como el Senado han aprobado mociones reclamando a Pedro Sánchez someterse a una cuestión de confianza ante el Parlamento y la convocatoria inmediata de elecciones generales, respectivamente.

Es decir, las cámaras han hecho lo que han podido ante la situación actual, que es pedir al presidente del Gobierno, ya que, con la legislación actual, no pueden exigirle.

Queda por tanto a discreción del interesado el seguir las indicaciones de las cámaras o hacer caso omiso de ellas.

Para sorpresa de nadie, Pedro Sánchez ha dicho que no, que va a continuar. Porque las mociones de las cámaras suponen solo una obligación moral, no legal.

Algo que no ocurriría de haberse aprobado la reforma constitucional que propone el Partido Libertario.

La catarata que colma el vaso

Ante todas las noticias judiciales que se van sucediendo, venimos recalcando que una cosa son las responsabilidades judiciales y penales, que deben determinarse en un juicio en los plazos necesarios, y más allá de toda duda razonable (como debe ser); y otra muy diferente son las responsabilidades políticas. Y venimos diciendo que, con independencia del resultado de los procesos judiciales, ya hay suficiente información disponible que pide a gritos la convocatoria de elecciones.

Sin duda, el hecho de que las mociones parlamentarias hayan tenido lugar ahora tiene que ver con la sentencia del Caso Mascarillas.

Esta ha sido la gota que ha colmado el vaso, o más bien la catarata.

Porque ya no se puede decir que todavía no hay resultado de los procesos judiciales. José Luis Ábalos era, ni más ni menos que la mano derecha de Pedro Sánchez. Y no ha recibido una condena menor. Nada menos que 24 años de cárcel. Y 19 a Koldo García, la mano derecha de Ábalos. Todo ello, por hechos perpetrados durante la etapa en la que José Luis Ábalos era ministro de Pedro Sánchez.

Con una condena tan alta, y por unos hechos tan graves, para el que fue mano derecha de Sánchez, si Sánchez estaba al tanto debe dimitir por connivencia, y si no lo estaba, debe dimitir por responsabilidad in vigilando.

La estrategia del calamar

Pero el Caso Mascarillas no es, ni mucho menos el único. Ni probablemente el más grave (un serio candidato para esto sería el Caso Leire).

Ante la sentencia del Caso Mascarillas, y ante las informaciones que se van sucediendo sobre los otros casos, el entorno del Gobierno ha optado por la estrategia del calamar: emborronar con “tinta” informativa para se hable de otras cosas, en vez de las cuestiones centrales.

En el Caso Mascarillas, el argumento es la baja condena de Víctor de Aldama. Con independencia de que Aldama también sea culpable, el ordenamiento legal recoge en España (y, más o menos en cualquier país), la rebaja de condenas por colaboración con la justicia. Algo que, nos guste más o menos, es necesario para desarticular ciertas tramas delictivas. Y algo que, por cierto, ha defendido el PSOE en el pasado (y con razón).

En el caso Begoña Gómez, se ha puesto el énfasis en la retirada de pasaporte y la prohibición de la salida del país a la esposa del presidente del Gobierno. Con independencia de si se está de acuerdo o no con la medida del juez Peinado, Gómez puede recurrir las medidas cautelares, como ha hecho.

Lo que no es serio es que el partido del Gobierno actual proclame el que consideran que debe ser resultado de un proceso judicial en curso, con mensajes en su cuenta oficial de X de “Begoña Gómez es inocente”.

Oposición interna

Como era de esperar, una parte del PSOE está presionando también para que Sánchez convoque elecciones.

Evidentemente, la actitud del presidente del Gobierno de no irse ni por activa ni por pasiva, supone un perjuicio para su propio partido.

Con intención de agotar la legislatura

Sánchez tiene toda la intención de agotar la legislatura. Aunque no aprueba presupuestos, aunque no pueda llevar adelante un plan de Gobierno, mientras tiene el rechazo del Parlamento que le eligió y de una parte de su propio partido.

Salvo que haya alguna novedad en los casos abiertos que le implique directamente y le obligue a irse, es de esperar que continúe: Sánchez ha dejado claro que va a seguir en el cargo todo lo que pueda.

Ningún motivo para irse es suficientemente convincente para él que el seguir en el poder no es un medio, sino un fin en sí mismo.

Y mientras tanto, pagamos las consecuencias de tener un modelo institucional que concentra una cantidad de poder enorme en una sola persona.

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