Hay que parar los pies al régimen marroquí

  • El Partido Libertario expresa su solidaridad con los ciudadanos de Ceuta
  • Lo ocurrido no es una cuestión migratoria, sino geopolítica: el régimen marroquí usa a su propia población como carne de cañón
  • El Gobierno de España ha hecho una grave dejación de funciones, y lleva tiempo aplicando una política fracasada de apaciguamiento

Imagen: El Tarajal | Europa Press vía Antena 3

Solidaridad con los ceutíes

El Partido Libertario expresa su solidaridad con los ciudadanos de Ceuta, que han visto su ciudad colapsada por la entrada de casi 50 mil personas (las cifras oficiales hablan de 49.000) en una ciudad de 84 mil habitantes, y se han visto enfrentados a disturbios, situaciones de inseguridad, y cierre de comercios y paralización de la vida normal ante la situación creada.

Los ciudadanos pagamos unos altísimos impuestos, y lo mínimo que se puede pedir a quien los cobra, es que garantice la seguridad.

No es una cuestión migratoria

Con independencia de la posición que cada persona, o cada formación política tenga sobre los fenómenos migratorios, sería un error ver lo ocurrido en Ceuta como una cuestión migratoria. No lo es.

Lejos de ser un proceso espontáneo, es evidente que se trata de un evento organizado por un Estado. Concretamente por el Reino de Marruecos, gobernado por el dictador Mohamed VI.

El monarca, que mantiene a su país en la pobreza, no ha tenido el menor reparo en usar a su propia población como carne de cañón de un ensayo expansionista, que ya se inició en la entrada masiva en mayo de 2021.

Tampoco es descartable que entre la población marroquí que ha entrado se haya infiltrado a agentes del Estado marroquí con la intención de producir disturbios, o delincuentes excarcelados recientemente, aunque hasta el momento no haya confirmación de estos supuestos.

No olvidemos que el Reino de Marruecos ya tiene experiencia en ocupar territorios enviando a civiles: es lo que ocurrió en la Marcha Verde.

La culpa de lo ocurrido no es de la población general marroquí, ni siquiera probablemente de la gran mayoría de las personas que han sido empujadas a entrar, entre los que hay, como mínimo 57 personas fallecidas por ahogamiento. Sino del régimen expansionista de Rabat, que no contento con mantener la ocupación del Sahara Occidental, uno de los 17 territorios no autónomos pendientes de descolonización incluidos en el listado de Naciones Unidas, aspira a anexionarse Ceuta, y también Melilla.

Dejación de funciones del Gobierno de España

Hemos asistido a una gravísima dejación de funciones por parte del Gobierno de España durante las primeras 12 horas de la crisis, lo que ha permitido que las entradas continuaran.

Pero esto no es nuevo. Hay que recordar que el actual Gobierno de Sánchez, ha aplicado una política de apaciguamiento con el régimen marroquí, dejando tirado en el proceso al pueblo saharaui, con el que España tiene una responsabilidad histórica.

Pero el apaciguamiento no funciona con las dictaduras. Mohamed VI, está envalentonado por la actitud del Gobierno de Pedro Sánchez. Y, por qué no decirlo, probablemente también se sienta respaldado por el actual presidente de Estados Unidos, que tan bien se lleva con los dictadores. Es muy posible que también haya influido el que se haya anunciado hace unos días una cumbre diplomática en octubre de España con Argelia, tradicional enemigo de Marruecos.

Hay que parar los pies a Mohamed VI

Por eso, es necesario acabar con la política de apaciguamiento frente al régimen marroquí. Es necesario llamar a consultas al embajador en Rabat, y no excluir la ruptura de relaciones diplomáticas en caso de no haber un cambio claro de actitud del régimen de Mohamed VI.

Solo una posición de firmeza garantizará la seguridad y libertad de los ceutíes, y también de los melillenses.

Solo una posición de firmeza mantendrá la esperanza de una solución en un futuro para el pueblo saharaui.

Y, solo una posición de firmeza permitirá algún tipo de avance hacia un futuro Marruecos democrático, que deje atrás la monarquía absoluta, y que pueda ser algún día un buen vecino para sus países limítrofes. Incluida España.