- Ya se ha confirmado que el CNI informó al Gobierno. ¿Cuándo dimite Marlaska?
- Al parecer solo se cesa a quien hace su trabajo, y no a quien miente a los ciudadanos
- Como dijimos en su momento, lo ocurrido en Ceuta no fue una crisis migratoria, sino un acto de guerra híbrida por parte del régimen marroquí

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Fuente: El Faro de Ceuta (EFE/ José Manuel Pedrosa)
Lo sabían
Lo sabían. Sabían que el régimen marroquí estaba organizando una entrada masiva de personas. Ya se veía venir desde el principio, y ya estaba claro cuando se dio a conocer el informe de la Policía Nacional entregado a la Audiencia Nacional.
Pero si antes ya había pocas dudas, ya está confirmado: el CNI avisó al Gobierno. Se avisó algunos días antes, pero incluso se ha hecho público el cruce de mensajes de WhatsApp entre el CNI y la Delegación de Gobierno en Ceuta el día anterior al inicio de la crisis, el 29 de julio.
Marlaska tiene que dimitir ya. Si no lo hace, ¿cuál sería su excusa para no hacerlo? Ya sabemos que en España no dimite nadie, pero si un ministro del Gobierno no dimite cuando se sabe positivamente que ha mentido con una crisis de esta magnitud, ¿entonces cuando?
El Gobierno solo cesa a quien hace su trabajo
Recordemos que la única persona cesada por la crisis de Ceuta fue la funcionaria del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) que el 31 de julio publicó una estimación del número de personas que habían entrado por la frontera de Ceuta. Y lo hizo a pesar de estar de vacaciones.
Como “premio” por su trabajo se le cesó de su puesto, obligándole a interrumpir sus vacaciones para volver a Madrid a recoger sus efectos personales. Recordemos que Pedro Sánchez no las interrumpió en ningún caso.
Hoy hemos sabido que la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha gestionado un nuevo destino para esta funcionaria.
Un mes perdido por las vacaciones del gobierno
Los ceutíes llevan más de un mes con una situación insostenible. El Gobierno nombró un mando único para la gestión de la crisis… el 25 de agosto, casi un mes después de su inicio el 30 de julio.
Por otro lado, también se ha llevado a cabo una modificación de las leyes de Extranjería y de las de Derecho de Asilo, con casi un mes de retraso. Algo que se podría haber resuelto con un consejo de ministros extraordinario desde el principio.
¿Por qué no se ha actuado antes? Por triste que resulte decirlo, porque el Gobierno ha preferido dar prioridad a sus vacaciones que a la resolución de una crisis de esta magnitud.
Guerra híbrida
Como ya dijimos en su momento, lo ocurrido el 30 de julio en Ceuta, algo cuyos efectos todavía duran gracias a la inacción del Gobierno de España, no fue una crisis migratoria, sino un acto de guerra híbrida por parte del régimen marroquí.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo entonces que se había violado la integridad territorial de España. Lo que “olvidó” decir es quién había llevado a cabo dicha violación de la integridad territorial.
El ministro de Presidencia, Félix Bolaños llegó incluso a afirmar estos que adjudicar la responsabilidad al gobierno marroquí era una “falta de respeto a Marruecos, mientras que Sánchez adjudicó en un primer momento la responsabilidad a otros gobiernos distintos del de Marruecos (Rusia e Israel).
En cuanto a las afirmaciones del ministro, conviene aclarar que la responsabilidad no se adjudica a Marruecos como país, sino a la dictadura que lo gobierna. ¿Deberían considerarse acaso las críticas al franquismo como una falta de respeto a España?
Una guerra híbrida, un término cada vez más frecuente en la geopolítica actual es el uso contra otro país de medios de desestabilización distintos de la intervención militar directa.
Los procesos migratorios son procesos espontáneos. Tanto si se trata de migración regular o irregular. Por supuesto, pueden tener picos según las condiciones del momento.
Pero pensar que la entrada en Ceuta en un día de unas 80.000 personas, aproximadamente el mismo número de habitantes de la ciudad, con un censo de 84.000 personas, es un proceso espontáneo, es simplemente querer ignorar la realidad.
Un movimiento de semejante magnitud en tan poco tiempo está claramente coordinado. El régimen marroquí ha usado a sus propios ciudadanos como peones, con un desprecio absoluto por su integridad o incluso por su vida.
Y con un desprecio absoluto por los ciudadanos de Ceuta, que están sufriendo tanto los resultados de la acción del régimen de Rabat, como de la inacción del Gobierno de España.
Los ceutíes merecen una solución inmediata, que tendría que haberse producido hace mucho. Y todos los ciudadanos de España merecemos un ministro del Interior que no mienta a aquellos que, con sus impuestos, le estamos pagando el sueldo.
