El P-LIB deplora las injerencias de Botella en el taxi

Iván SánchezEl Partido de la Libertad Individual (P-LIB) expresa su indignación ante las medidas que ha anunciado la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en relación con el sector del taxi. El gobierno municipal del PP pretende obligar a los taxistas a una determinada indumentaria, además de injerirse en su higiene personal y exigirles titulación educativa básica. Los liberales nos preguntamos qué será lo siguiente, porque estas exigencias iniciales irán incrementándose como siempre sucede cuando el Estado, en este caso a nivel municipal, se inmiscuye en una profesión. Pronto tendremos inspectores subiéndose a los taxis para constatar si huele bien, si el conductor tiene terminada la ESO o si va vestido conforme a los cánones estéticos municipales (por ejemplo, se va a prohibir el chándal). El P-LIB alerta sobre la posible extensión de estas medidas insoportablemente liberticidas y dirigistas a otros municipios gobernados por el PP.

A los liberales nos preocupa la lejanía de la realidad que pone de manifiesto Botella cuando, en plena crisis económica y con seis millones de parados en España, se permite la frivolidad de meterse en estos asuntos que no son suyos ni de ningún ayuntamiento. El P-LIB denuncia la injustificable colonización del sector por las administraciones locales, que han convertido a los taxistas prácticamente en funcionarios. Esta situación perjudica a los taxistas actuales, subordinados al capricho de las autoridades municipales, y perjudica sobre todo a los potenciales taxistas futuros, que se ven entorpecidos por insalvables barreras de acceso a la profesión. Pero, sobre todo, perjudica muy gravemente a los consumidores, ya que no pueden elegir entre marcas, franjas de precio, tipos de servicio ni otros criterios. La marca es la promesa de una experiencia. Cuando alguien acude a una marca ya supone si el servicio será caro o barato, y cuáles serán sus condiciones. Los ayuntamientos no pueden sustituir la competencia entre marcas por unos parámetros de servicio impuestos y generales.

El Coordinador General del P-LIB madrileño, Iván Sánchez, ha declarado que “ordenanzas de este tipo son proteccionistas y perjudiciales para la economía. Simplemente es una barrera de entrada al sector, es decir, un nuevo obstáculo para poder trabajar”. Sánchez ha reivindicado también el derecho de los taxistas a exhibir publicidad en el exterior del vehículo y a fijar libremente sus tarifas.

El P-LIB promueve la supresión de la licencia municipal para prestar el servicio de taxi, y la plena liberalización del mismo para que cualquier taxista pueda prestar el servicio solo (como trabajador autónomo), en cooperativa o trabajando por cuenta ajena para cualquier compañía de taxis. Es excelente la experiencia de las ciudades europeas donde existe competencia por precio y servicio entre compañías muy diversas, grandes, pequeñas o individuales, cada una orientada a su nicho de mercado, ya que los usuarios pueden escoger el servicio de su preferencia. En Madrid y en toda España, los ayuntamientos nos han desposeído de ese derecho.

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