- El sistema actual de pensiones no es sostenible
- El problema no se va a resolver solo ni con parches, hay que cambiar de modelo
- El Partido Libertario tiene una alternativa: el sistema de capitalización
Tras la votación en el Congreso de la semana pasada, que tumbó el llamado decreto ómnibus, el Gobierno ha aprobado este martes trocear las propuestas incluidas en dicho decreto para su votación por separado en la cámara baja.
Se podrían analizar muchos, muchísimos aspectos de esta noticia. Por ejemplo, la penosa costumbre de nuestra actual clase política de someter a votación omnibuses con medidas sin relación entre sí. Casi como si en vez de pretender debatir su aprobación, el pasarlo por el Congreso fuera un mero trámite. O sin el casi. También que el que el ejecutivo tenga el llevar a cabo iniciativas parlamentarias como una costumbre, más que como una excepción, en un país, España, en el que se gobierna (y legisla) a golpe de decreto. O las iniciativas incluidas en el fallido ómnibus calificadas como “escudo social”.
Pero vamos a destacar una cuestión que, junto la vivienda, supone uno de los problemas más graves a los que se enfrenta nuestra sociedad.
Una de las medidas incluidas en el decreto ómnibus rechazado la semana pasada, y que se votará de forma separada es la revalorización de las pensiones. Se votará una subida en 2026 de un 2,7%, correspondiente a la inflación de 2025. Subida que, de hecho, han cobrado ya los pensionistas en enero.
La posición del avestruz
Hay un amplio consenso entre los partidos que actualmente tienen representación parlamentaria en mantener el modelo de pensiones actual, de reparto, parcheándolo de una u otra manera por razones cortoplacistas.
Con el actual sistema de reparto, estos parches, como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional, no pueden hacer otra cosa que crecer. Y es que, por mucho que se nos hable de “hucha de las pensiones”, lo aportado en realidad no se está guardando.
Hay que recordar que en la actualidad cada trabajador tiene que mantener a 0,4 pensionistas, mientras que las proyecciones para 2050 son de 3 pensionistas por cada 4 personas en edad de trabajar. Es decir, si se descuentan aquellas personas en edad de trabajar que no estén trabajando (como estudiantes y parados), la proporción será aproximadamente de un pensionista por trabajador.
Es evidente que las declaraciones en el sentido de “mantener y garantizar” el sistema actual, por parte de los partidos que están al cargo de la situación no responden a la realidad, en el sentido de que el modelo actual sea sostenible en el tiempo.
Responden a un interés en ir moviendo el problema hacia el futuro. Al parecer, evitar mirar de frente los problemas es mejor estrategia para ir ganando elecciones que hablar de forma clara de la necesidad de soluciones.
La posición de la división
Ante la dificultad de obviar lo irreal de la posición anterior, una parte de la opinión pública empieza a culpabilizar a un sector de la población, ya sean los pensionistas o los jóvenes a los que algunos han llegado a calificar de “insolidarios” por no querer pagar tanto.
La culpa no es ni de los pensionistas ni de los trabajadores en activo. Sino de quienes han creado este modelo, y de quienes pudiendo legislar para cambiarlo no lo hacen.
Es cierto que los pensionistas actuales están cobrando más de lo que aportaron. Como también lo es que, de haber un sistema de capitalización, estarían cobrando muchísimo más, y sin suponer una carga a los trabajadores en activo. Tanto jóvenes como mayores han sido estafados por la clase política pasada y presente.
La solución
En un sistema de capitalización, lo que paga cada trabajador no se gasta en el momento, sino que se invierte para su propia pensión, generando mediante interés compuesto una cantidad muy superior. Este es el sistema que defiende el Partido Libertario.
Así, cada trabajador sabe en cada momento la pensión que le correspondería si se jubila ya, en vez de tener una vaga promesa de un cargo político de que cobrará una “pensión digna” el día de mañana. Con un sistema de capitalización, cualquiera puede elegir su edad de jubilación, puesto que tiene la información de qué pensión le va a corresponder ahora y en el futuro.
En sistema que proponemos se incluirá una pequeña cuota para cotizar por aquella minoría de personas que no estén en condiciones económicas de poder cotizar por sí mismos.
Evidentemente, el principal reto es la transición de un sistema a otro. Un proceso que llevará años, durante los cuales una parte de la aportación irá a las pensiones actuales, mientras que otra irá a inversión. Pero, aunque tarde años en completarse, los efectos positivos se notarán desde el principio. Los trabajadores jóvenes ya empezarán a generar desde el principio, gracias al interés compuesto, una pensión mayor de lo que supuestamente les correspondería con el sistema actual.
Precisamente porque el proceso de transición es largo, es urgente iniciarlo ya.
Esta es una cuestión sobre la que todos los votantes deberían reflexionar. Si eres un votante joven, ¿es realista aspirar a una pensión en condiciones con el sistema actual? Si eres un votante mayor, ¿es esta la herencia que le quieres dejar a tus hijos, nietos, y en general a los que vengan después?
El problema no se va a arreglar solo. ¿Alguien plantea una alternativa? El Partido Libertario sí.