- El Tribunal Superior de Justicia de Madrid tumba la tasa de basuras del Ayuntamiento de Madrid
- El motivo es la falta de justificación de la vinculación entre el importe de la tasa y el coste del servicio
- En prácticamente todos los ayuntamientos las tasas son una subida encubierta de impuestos

Imagen: José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid / Europa Press
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha declarado este lunes que la tasa de basuras del Ayuntamiento de Madrid que encabeza José Luis Martínez-Almeida, del Partido Popular, es nula de pleno derecho.
Aunque el fallo del tribunal aún puede ser recurrido por el Ayuntamiento, en caso de que llegue a ser firme, implicaría que los propietarios de las viviendas de la ciudad a las que se les ha cobrado la tasa, 1,35 millones de viviendas, tendrían derecho a que se les reembolse.
En los casos en que se ha interpuesto recurso, la cantidad cobrada se tendría que devolver con los correspondientes intereses de demora. En caso de que no se haya interpuesto recurso, la devolución dependerá de si las liquidaciones son firmes o no y de los plazos de revisión, pero no es automática de forma generalizada. En cualquier caso, los contribuyentes de la ciudad deberán, de momento, seguir pagando la tasa.
Disfrazando los impuestos de tasas
El motivo de la nulidad es la falta de justificación por parte del consistorio de la vinculación entre el importe de la de la tasa y los costes que conlleva el servicio que el Ayuntamiento presta a los ciudadanos.
Una tasa, al menos en teoría, es diferente de un impuesto. Un impuesto tiene la finalidad de que la administración recaude, para luego usar ese dinero extraído (de forma obligatoria) a los ciudadanos en gastos diversos. Una tasa tiene (o debería tener) la finalidad de cubrir el coste de un servicio concreto. En el caso de la tasa municipal de basuras, el coste de recogida, transporte y tratamiento de los residuos.
El Partido Libertario defiende la reducción de competencias de las administraciones públicas y devolverlas a la sociedad civil. Esto conllevaría una reducción sustancial del gasto, y con ello una bajada drástica de impuestos.
En la medida en que un servicio sea prestado por una administración, como un Ayuntamiento, defendemos que es preferible una tasa realmente vinculada con el coste de dicho servicio, en lugar de crujir a impuestos a los ciudadanos para que luego el Ayuntamiento pueda disponer a voluntad del alcalde de turno del dinero recaudado.
Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa. ¿Responden realmente todas las tasas al coste de los servicios prestados? ¿O son una mera excusa para recaudar más? En el caso del Ayuntamiento de Madrid, la Justicia ha considerado en primera instancia que es lo segundo. Pero… ¿es un caso aislado, o no es tan raro como parece?
¿Acaso te han bajado el IBI?
El tema es muy amplio, así que vamos a centrarnos en las tasas de basuras municipales. Se ha comentado muchas veces que estas tasas son una obligación que tienen los ayuntamientos debido a una directiva europea.
En realidad, la directiva europea se limita a establecer el principio de que quien contamina debe pagar los gastos de limpieza y es una ley española la que obliga a los ayuntamientos a cobrar tasas de basura.
Pero, si bien es cierto que los ayuntamientos están obligados a cobrarla, aun suponiendo que todos están cobrando el coste real del servicio y no más (lo que es mucho suponer), esa no es la cuestión.
Antes de establecerse la tasa de basuras, los costes del servicio estaban incluidos en los presupuestos generales de los ayuntamientos, alimentados por diferentes vías, entre ellas el IBI. Si se implantó la tasa de basuras, supuestamente ese coste ya no tendría que ser sufragado por el presupuesto municipal general, como antes. Así que la pregunta es:
¿Te bajó el IBI tu Ayuntamiento cuando te empezó a cobrar la tasa de basuras? ¿Lo hizo por la misma cuantía?
Si la respuesta es no (y lo difícil es que encuentres alguno que sí lo hiciera), tenemos una mala noticia: tu Ayuntamiento te ha subido los impuestos, y la tasa de basuras es una simple excusa para hacerlo.
El Partido Libertario defiende que, en lugar de prestar una infinidad de servicios (lo que se conoce como competencias impropias) los ayuntamientos deberían centrarse en las competencias que les encomienda la ley (competencias propias). Y reducir con ello el gasto, y los correspondientes impuestos. No dedicarse a hacer prestidigitación fiscal para sablear a sus ciudadanos.
