Imagen: José Luis Roca
- Sánchez evita decir que el nuevo acuerdo conllevará subidas de impuestos o deuda
- Los 4.700 millones de euros no irán a los bolsillos de los catalanes, como afirma Junqueras
- Es necesario que cada administración (central, autonómica o municipal) establezca sus propios impuestos y decida sus propios gastos
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez y Oriol Junqueras, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, llegaron en su reunión de ayer a un acuerdo por el que la Generalitat catalana recibirá 4.700 millones de euros adicionales, acuerdo que ha sido desarrollado hoy en rueda de prensa por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
Pedro Sánchez, líder del PSOE, ha afirmado que este acuerdo dará “más recursos a todas las comunidades para financiar más y mejor los servicios públicos”. Por su parte, Junqueras ha dicho que “La nueva financiación pone 4.700 millones de euros más en los bolsillos de los catalanes y no en la caja del Ministerio de Hacienda”. El Partido Popular, no participante en la reunión ha declarado que “ayer Sánchez le dio una patada a la unidad de España” y que “el sistema de financiación tiene que ser fruto de un trabajo técnico, de expertos”.
El Partido Libertario considera que todas estas declaraciones están completamente desvinculadas de la realidad.
En primer lugar, la nueva financiación no va a poner nada en los bolsillos de los catalanes, sino del gobierno de la Generalitat, que lo administrará a su discreción. Como viene haciendo todos estos años, sin que la prosperidad de los catalanes haya aumentado, al contrario.
En segundo lugar, si el nuevo sistema dota de “más recursos a todas las comunidades” como dice Sánchez, es evidente que lo que va es aumentar el expolio fiscal presente o futuro, ya sea mediante impuestos o mediante deuda. Salvo que Sánchez disponga de un mecanismo mágico para crear riqueza de la nada.
Por último, el nuevo sistema de financiación no supone ninguna patada a la unidad de España, como dice el Partido Popular, ni de hecho supone ninguna novedad real, puesto que se limita a profundizar en el sistema que los contribuyentes, catalanes incluidos, llevan años padeciendo con el impulso entusiasta del PP.
Y no, no necesitamos un complejo sistema de financiación creado por expertos como afirman los populares. Ni tampoco un complejo sistema de financiación creado mediante intrincados acuerdos políticos.
Lo que necesitan los contribuyentes catalanes, y los de toda España, es un sistema sencillo, transparente y monitorizable de forma simple por la ciudadanía.
No el sistema actual, en el que los dirigentes territoriales tienen mínimos incentivos para reducir, o incluso optimizar el gasto, puesto que el gasto está bastante descentralizado, pero el ingreso está mayoritariamente centralizado, dependiendo la financiación territorial de acuerdos y reuniones entre dirigentes políticos: si un alcalde o un presidente autonómico baja el gasto de su administración podrá bajar muy poco los impuestos que pagan sus ciudadanos.
No el sistema actual, sino un modelo en el que cada administración (central, autonómica o municipal) establezca sus propios impuestos y decida sus propios gastos, respondiendo de sus decisiones de forma directa ante sus votantes. Un sistema que fomente la competencia fiscal entre administraciones, y no una carrera insensata por gastar más, que acabarán pagando los mismos de siempre: los ciudadanos.
Este sistema en el que las decisiones se toman de forma directa en cada territorio, y no en complejas reuniones intergubernamentales, tiene un nombre. Un nombre que hace desmayarse del susto a los dirigentes del PP, y que vacían de contenido los dirigentes de otros partidos, que lo mencionan a veces, pero nunca lo aplican.
Su nombre es federalismo. Porque federalismo no es multiplicar el despilfarro por todas partes, sino asignar la responsabilidad completa en cada lugar y administración. Un sistema del que España está a años luz, por mucho que se nos repita hasta la saciedad que disfrutamos de un modelo “casi federal”. Y es que una mentira repetida mil veces, no se convierte en verdad.
Ni España disfruta de un modelo federal, ni el nuevo acuerdo va a hacer más ricos a los catalanes, ni al resto de contribuyentes, sino más pobres. El resultado es que pagarán más impuestos para entregárselo a administraciones con escasa motivación para hacer un uso responsable de ellos.