Garzón no debe hacer política exterior

El P-LIB considera altamente inadecuada la actividad del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en Honduras. Como cualquier otro ciudadano, el Sr. Garzón está en su perfecto derecho de viajar a Honduras para apoyar al ex presidente Zelaya, destituido por la Corte Suprema y el Parlamento del país centroamericano. Sin embargo, en este caso como en tantos otros anteriormente, el activismo privado del Sr. Garzón se mezcla con su condición de miembro de la cúpula judicial española, y desgraciadamente no parece que él haga nada por impedir la confusión mediática que esto implica.

El P-LIB considera que los órganos disciplinarios de la Judicatura deberían estudiar la visita del Sr. Garzón a Honduras y pedirle explicaciones, en la medida en que puede comprometer la imagen internacional de los órganos judiciales españoles.

El P-LIB cree que en la destitución de Zelaya probablemente se han producido irregularidades, y condena especialmente la deportación del mandatario destituido, por entender que ninguna ley hondureña ni el Derecho internacional amparan esa medida. Sin embargo, el P-LIB considera que la figura del presidente de la República, aunque por desgracia se encuentre social y culturalmente divinizada en América Latina, ni está exenta de responsabilidad ni confiere a su titular poderes absolutos. Es bajo esta óptica que consideramos comprensible la decisión ampliamente mayoritaria de los poderes legislativo y judicial, al destituir al presidente tras su reiterado incumplimiento de la Constitución y su anuncio de futuros incumplimientos adicionales destinados a perpetuarle en el poder.

El P-LIB llama a una solución dialogada del contencioso, y coincide con los principales analistas políticos latinoamericanos, como Carlos Alberto Montaner, en la necesidad de zanjar el problema mediante la convocatoria adelantada de elecciones. Al mismo tiempo, el P-LIB considera ingenua la posición mantenida por la diplomacia española, estadounidense y latinoamericana en este caso, al ser evidente su manipulación por el bloque neosocialista emergente bajo el liderazgo de Hugo Chávez. Las declaraciones del Sr. Garzón sólo vienen a enturbiar la cuestión y mezclar en ella innecesariamente a la Justicia española.

El bloque chavista es un peligro para la paz regional y mundial

 

 

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