Contemplamos con respeto y en ocasiones con admiración a muchos clubes, asociaciones, institutos y otras agrupaciones de liberales que han mantenido en nuestro país la bandera de nuestras ideas. Pensamos que la mayor parte de ellos han hecho un buen trabajo al mantener viva la llama del liberalismo. Sin embargo, muchas de esas organizaciones parecen haber tirado la toalla en lo referente a la acción política directa.
En unos casos, han renunciado a los aspectos no económicos del liberalismo para asociarse con los sectores más tradicionalistas de la derecha española, y pensamos que esa alianza no ha servido a los intereses liberales sino a los de la otra parte. En otros casos, se han producido asimilaciones parecidas de pequeños grupos de liberales por parte de otros entornos políticos, como el de algunos partidos nacionalistas periféricos moderados o como el del radicalismo trasnacional de origen italiano. El resultado ha sido igual de negativo que en el caso anterior.
No creemos en las estrategias que pasan por sacrificar una parte del liberalismo, sea ésta cual sea, con la esperanza de impulsar otros aspectos de nuestro ideario apoyando la acción política de partidos y personas que ni siquiera son liberales o apenas lo son, moderadamente, respecto a cuestiones concretas. Si el liberalismo se encuentra en una situación deplorable en algunos países, entre ellos España, es porque los liberales incurren una y otra vez en este tipo de maquiavelismos que siempre se traducen en ruinosas alianzas, en vez de lanzarse sin complejos ni prisas a construir partidos y organizaciones que sean abiertamente liberales en todos los campos.
El P-Lib piensa que hay espacio para un partido político profundamente liberal que no haga concesiones a los colectivistas “de derechas” ni a los colectivistas “de izquierdas”. Ha de ser un partido que no renuncie (para contentar a posibles aliados) ni a un milímetro de las posiciones liberales en cuanto a la plena libertad económica y a la limitación estricta de toda forma de intervención estatal en la economía, ni renuncie tampoco a un solo milímetro en materia de derechos y libertades, de profundización del sistema democrático y avance hacia el federalismo, de garantías a la laicidad o de individualización de las decisiones de tipo moral.
(Del preámbulo al Programa Político Marco del P-Lib, 2009)


